Constanza Martínez creó Quappe, una marca que se distingue por su identidad colorida, estética vintage y una mirada personal que nació en Buenos Aires y hoy florece en Santiago.
Desde zapatos hechos a mano en Argentina hasta prendas con estampados de lunares que se toman las redes, la historia de Quappe es también la historia de una diseñadora que aprendió a confiar en su visión creativa. «Yo esto lo quiero usar», dice Constanza sobre la manera en que diseña, poniendo siempre su gusto y autenticidad por delante. Hoy, después de años de trabajo independiente y mucha autogestión, su marca se consolida como una propuesta local con sello propio.
El color como identidad
Constanza estudió diseño de vestuario en Chile, pero terminó la carrera en Argentina, donde también se especializó en calzado, carteras y producción de moda. Fue en Buenos Aires donde nació Quappe, primero como una marca de zapatos y luego con carteras, bajo un estilo llamativo y colorido que rompía con lo que solía verse en las vitrinas.
“Siempre me preguntaban si era argentina, pero no. Yo soy chilena. Empecé con calzado porque el vestuario no sentía que era mi fuerte en ese momento”, cuenta. Con el tiempo, el dúo de zapatos y carteras se transformó en el sello de la marca, que destacaba por sus diseños con personalidad, llenos de color y estilo gráfico. “Siempre he sido mucho color. Creo que ese es mi sello”, dice.
El estallido económico en Argentina y luego la pandemia obligaron a cerrar su local y regresar a Chile hace tres años. “Volver fue como empezar de cero”, recuerda.


Un cambio clave en la forma de diseñar
El aterrizaje en Santiago no fue fácil. Aunque las ventas iban bien, Constanza no se sentía en sintonía con el entorno ni con su propia creatividad. “Culturalmente, Buenos Aires y Santiago son muy distintos. Me pegó emocionalmente. Todo el primer año fue muy raro”. Aun así, el proceso fue clave para reformular su trabajo desde otro lugar.
“Yo diseñaba mucho para el otro, no pensaba si a mí realmente me gustaba o si lo usaría. Cambiar ese switch me ayudó mucho. Ahora pienso: ‘Yo esto lo usaría’. Y desde ahí diseño”.
La razón del nombre Quappe
El nombre Quappe viene del apellido materno de Constanza, un homenaje a su madre, quien siempre la apoyó en su decisión de seguir el camino del diseño. “Fue en honor a ella totalmente. Siempre me decía ‘dale, dale’. Nunca me cuestionó. Creo que al ver cuánto trabajaba, entendió que esto era lo mío”.
Sobre si su marca la representa, Constanza es honesta: “A veces me representa, y otras no tanto. Son como estados de ánimo. No siempre estoy full color. Pero sé que incluso en los días más bajos, un accesorio de color puede seguir siendo cool”.


Una obsesión visual
Si bien los colores son parte fundamental del universo Quappe, hay otro elemento que se ha vuelto característico: los lunares. “Me da por temporadas. Ahora es la temporada lunares”, dice entre risas. “Cuando se me mete algo en la cabeza, te juro que no me lo puedo sacar. A veces son rayas, cuadros… siempre siempre siempre me da por algo. Un diseño muy gráfico, muy específico”.
El instinto ha sido su principal guía, más que las tendencias o los estudios de mercado. “Me doy cuenta que gusta, y a veces funciona. Pero nunca ha sido desde lo calculado”.
El desarrollo de Quappe a la par de su creadora
Desde que llegó a Chile, Constanza ha ido desarrollando más líneas de vestuario, algo que no era el foco principal al inicio. De hecho, no fue hasta su regreso que comenzó a confeccionar ropa por primera vez, ya que hasta entonces la marca se había centrado en calzado y carteras. “Cuando partí con vestuario era todo más infantil. Ahora siento que estoy en un momento más maduro, y eso también se nota en la ropa. La marca ha evolucionado conmigo”.
A futuro, se imagina con tienda propia. Por ahora, tiene un showroom en su casa y presencia en una tienda colaborativa de mujeres emprendedoras, llamada La María Dolores. “Me gusta atender personalmente a las clientas, hay otra energía cuando tú sabes cómo está confeccionado, qué le puede gustar a alguien. Pero sí, me veo con una tienda física más adelante, cien por ciento”.


Para los gustos, colores
Quappe hoy es una marca de una sola persona. Constanza diseña, produce, comunica, hace styling y gestiona todos los aspectos del proyecto. “Me saco la cresta”, dice sin rodeos. “Sí me gustaría tener equipo, pero aún no estoy en ese punto económico. Estoy abierta a inversionistas, no lo descarto”.
Ha colaborado con influencers desde su época en Argentina, pero es selectiva. “Me gusta sentir que realmente les va a gustar lo que hago. Si no, prefiero decir que no. Me ha pasado que he tenido malas experiencias, y lo evito”.
Diseñar para sí misma ha sido el camino que la llevó a encontrar su identidad. “No es por sonar ególatra, pero si yo lo quiero usar, alguien más también. Para gustos y colores, como dicen. La marca ha ido creciendo conmigo, cambiando conmigo. Es como la vida misma”.
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