La ministra del Medio Ambiente firmó la resolución que convierte a los residuos textiles en productos prioritarios bajo la Ley del Reciclaje en Chile, también conocida como Ley REP. Con esto, se abre el camino para exigir metas de recolección, reciclaje y trazabilidad en la industria textil.
En Chile, cada persona consume en promedio 32 kilos de textiles al año. Eso equivale a más de 572 mil toneladas de residuos que terminan, en su mayoría, en vertederos o microbasurales. Pero desde hoy, la industria textil deja de estar fuera del radar legal: el Ministerio del Medio Ambiente declaró oficialmente a los textiles como productos prioritarios bajo la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), también conocida como Ley del Reciclaje.
“Con esto iniciamos el trabajo para elaborar una regulación que nos permita avanzar hacia la economía circular de este sector”, señaló la ministra Maisa Rojas, tras firmar la resolución.
Hasta ahora, la Ley del reciclaje en Chile se aplicaba solo a seis categorías: neumáticos, envases y embalajes, aceites lubricantes, pilas, aparatos eléctricos y baterías. Los textiles serán el séptimo producto incluido y el primero en ser sumado desde la entrada en vigencia de la ley.
¿Qué cambia con esta decisión?
La resolución marca el inicio de un proceso que definirá metas de recolección y valorización, además de nuevas obligaciones para quienes ponen productos textiles en el mercado. Esto incluye a marcas, distribuidores, importadores y fabricantes, que desde ya deben inscribirse en el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC) y declarar anualmente cuánto venden en el país.
Aunque la implementación tomará tiempo, la medida envía una señal clara: la moda de usar y tirar tiene los días contados.

Chile, importador de ropa usada y destino de residuos
Nuestro país importa el 92% de los textiles que consume. Y no solo eso: es el cuarto mayor importador mundial de ropa de segunda mano, con más de 123 mil toneladas anuales. Buena parte de esa ropa termina en el desierto de Atacama, en un problema ambiental que ha dado la vuelta al mundo.
Según la Fundación Ellen MacArthur, la industria textil genera más emisiones de gases de efecto invernadero que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados. A nivel global, menos del 1% de la ropa se recicla para producir nuevas prendas.
Hacia una industria circular
La declaración se alinea con la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040 y con los compromisos que Chile ha asumido en el Acuerdo de París. Es también una respuesta concreta a las críticas al modelo de consumo lineal que domina la industria de la moda, donde una prenda promedio se usa menos de diez veces antes de ser desechada.
La incorporación de los textiles a la Ley del Reciclaje en Chile marca un precedente regional, avanzando hacia una regulación más justa y sostenible para la industria de la moda.
