Las tendencias están matando el estilo propio

Esta columna fue escrita por una lectora de Blog de Cero. Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad de quien las emite.

Natalia Herrera es estudiante de periodismo en la PUCV, amante de la música, el baile, la escritura y la fotografía. En esta columna reflexiona, desde la honestidad y la observación cotidiana, sobre cómo la presión constante de seguir tendencias puede apagar la búsqueda de un estilo propio. ¿Estamos perdiendo la libertad de vestir como queremos? Natalia plantea que resistirse también puede ser una forma de expresión.


La moda siempre ha estado presente en la historia humana. Y, por su parte, los niños son los que más experimentan con ella de manera inconsciente: se visten con todos los colores, miles de capas y patrones. Una falda encima del jeans, una polera sobre otra, en fin, no tienen miedo a expresarse a través del vestuario, aunque no sepan que eso también es una forma de estilo. Sin embargo, esto suele cambiar en la adolescencia.

Con el auge de TikTok esto aumentó, y la industria alcanzó un peak. En la actualidad siempre hay una tendencia nueva. Semana a semana se puede ver en las redes la aparición de “la zapatilla que debes tener” o “el chaleco que no puede faltar en tu clóset”, entonces, ¿cómo puede una persona construir un estilo propio?

Clean girl, dark academia, coquette, estas son solo pocas de las tendencias que han surgido estos últimos años; todas han durado entre una semana y un mes… ¡Una semana y un mes! Como lo define el medio El País, se está viviendo un Fashion Burnout, que es “una sobresaturación de tendencias estéticas, imposibles de seguir y que ha puesto en riesgo el estilo personal”. ¿Dónde quedó la diversión de manifestar los gustos propios en la ropa que se utiliza? 

Alexandra Hildreth, periodista de moda en una entrevista con Vogue, comentó que es muy fácil saber el tiempo que una persona pasa en las redes sociales con solo mirar su vestimenta. Por ejemplo, antes de la vuelta a clases TikTok se llenó de personas preguntando cuál era la mejor cartera para usar en la universidad y así reemplazar la clásica mochila. 

Muchos sucumbieron ante esta presión. Basta con entrar a cualquier universidad para darse cuenta de la gran cantidad de gente que lleva un bolso colgado al hombro, aunque no sea la opción más cómoda, ni la más saludable, para cargar cuadernos y dispositivos electrónicos. Se ha dejado atrás la comodidad para darle más importancia al qué dirán y al consumismo exagerado. 

Desafortunadamente, esta situación no parece tener un final cercano. Las marcas de ropa, especialmente las grandes cadenas que operan bajo el modelo de fast fashion, no tienen ningún incentivo para frenar esta dinámica. Para ellas, la inestabilidad en las tendencias es algo rentable. Solo un cambio proveniente de los consumidores podría romper el ciclo en el que se encuentra el mundo de la moda en la actualidad.

El miedo a parecer diferente y sobresalir seguirá presente, especialmente en una sociedad que valora lo viral por encima de la autenticidad. Sin embargo, recuperar el estilo propio, aunque eso signifique desviarse del camino más seguro, es una forma de resistencia frente a una industria que lucra con lo desechable. Antes, muchas personas lograban construir una identidad visual única, sin depender de un algoritmo o de lo que estuviera de moda en ese momento.

Un buen ejemplo de esto es la actriz Audrey Hepburn, cuyo estilo minimalista y coherente con su forma de ser la convirtió en un ícono atemporal. Ser una persona auténtica al vestir no implica hacerlo al azar, sino encontrar una estética que refleje quién se es y mantenerse fiel a ella, incluso cuando lo masivo empuje en otra dirección. 


¿Tienes algo que decir sobre la moda chilena?

Si quieres compartir tu mirada, reflexiones o experiencias, este espacio también es tuyo. Envíanos tu columna a contactodecero0@gmail.com y cuéntanos qué te mueve de la moda hecha en Chile.

Scroll al inicio