Isi Fernández: la chilena que encontró en Londres la libertad de vestir sin pedir permiso

Mucho antes de vivir en Londres, asistir a Fashion Weeks o colaborar con algunas de las marcas más reconocidas de la industria, la creadora de contenido Isi Fernández ya entendía la moda como una forma de expresión. Creció en Independencia, al norte de Santiago, en una época donde vestirse diferente todavía llamaba la atención. Mientras la mayoría seguía ciertas reglas no escritas sobre cómo verse o qué ponerse, ella prefería experimentar.

Primero fueron los outfits inspirados en su mamá. Después llegaron las películas, las series y las primeras referencias que la hicieron descubrir que existían otras maneras de habitar la ropa. Lo que comenzó como una fascinación infantil terminó convirtiéndose en una identidad estética reconocible para miles de personas en redes sociales.

Hoy, a sus 22 años, vive en Londres, trabaja en la industria creativa y se ha consolidado como una de las creadoras de contenido chilenas más influyentes en el ámbito de la moda. Pero detrás de los looks coloridos, los videos virales y las invitaciones a Fashion Week, sigue existiendo la misma convicción que la acompañó desde pequeña: vestirse debería ser una experiencia de libertad y no de aprobación.

Vestirse diferente cuando nadie entendía la referencia

Isi recuerda que la moda estuvo presente desde siempre. Cuando era niña, pasaba horas observando el clóset de su mamá e imaginando nuevas combinaciones. Con el tiempo comenzó a desarrollar una mirada propia, marcada por la curiosidad y las ganas de experimentar, incluso cuando eso significaba salirse de lo que se consideraba “normal”.

Durante la adolescencia, mientras gran parte de sus compañeros seguía las mismas tendencias, ella ya buscaba inspiración en otros lugares. Personajes como Blair Waldorf, películas como Clueless y más tarde La niñera fueron moldeando una estética donde el color, los estampados y los accesorios tenían un rol protagónico.

Esa búsqueda personal no siempre fue comprendida. Recuerda, por ejemplo, haber llegado al colegio usando unos mom jeans heredados de su mamá en una época donde los skinny jeans seguían dominando el panorama. Mientras para ella era una forma de explorar nuevas referencias, para otros resultaba extraño.

“Siempre me pasó que estaba un poquito adelantada a lo que después terminaba siendo tendencia”, comenta entre risas.

Pero más allá de las tendencias, lo que la motivaba era la posibilidad de construir una identidad propia a través de la ropa.

La moda como una extensión de la personalidad de Isi Fernández

Para Isi, la ropa nunca ha sido únicamente una cuestión estética. Su forma de vestir está profundamente conectada con quién es.

Se describe como una persona expresiva, enérgica y segura de sí misma, características que también aparecen en sus looks. Los colores vibrantes, las siluetas llamativas y los accesorios protagonistas funcionan como una extensión natural de su personalidad.

“No me visto así para llamar la atención. Me visto así porque me hace sentido”, explica.

Esa idea de ocupar espacio aparece constantemente cuando habla de moda. Para ella, existe una diferencia importante entre vestirse para destacar y vestirse desde la autenticidad. La primera busca validación externa, mientras que la segunda responde a una necesidad interna.

Por eso también ha desarrollado una postura crítica frente a las tendencias y la velocidad con que estas circulan actualmente en redes sociales.

Creadora de contenido Isi Fernández posando con bolsa Miu Mir. Imagen cedida por la creadora.

Aunque reconoce que las tendencias pueden ser una fuente de inspiración, cree que el problema surge cuando terminan reemplazando la identidad personal.

“La tendencia tiene que adaptarse a ti, no tú a la tendencia”, afirma, citando una frase de Alexa Chung que la ha acompañado durante años.

Cuando TikTok todavía no hablaba de moda

Aunque hoy acumula una comunidad de seguidores repartida entre Chile, México, Argentina y otros países, los primeros pasos de Isi Fernández en redes sociales fueron bastante más espontáneos.

De hecho, confiesa que inicialmente no le interesaba TikTok. Durante los primeros meses de pandemia veía la plataforma como un espacio dominado por bailes y tendencias virales. Sin embargo, al descargarla descubrió un ecosistema creativo mucho más amplio.

Lo que terminó impulsándola a crear contenido fue el simple hecho de que no encontraba el tipo de videos que ella quería consumir. Mientras buscaba creadoras latinoamericanas que compartieran outfits, procesos creativos e inspiración de moda, notó que había muy pocas personas produciendo ese contenido.

Entonces decidió hacerlo ella misma.

Sus primeros videos comenzaron a circular rápidamente y, con el tiempo, los famosos Get Ready With Me se transformaron en una de sus marcas registradas. Incluso hoy, años después, siguen siendo algunos de los contenidos que mejor conectan con su audiencia.

Más que mostrar ropa, esos videos funcionan como pequeñas cápsulas donde comparte referencias, procesos de estilismo y una manera de entender la moda desde la cotidianidad.

Isi Fernández más como creadora de contenido que como influencer

A pesar de que suele ser catalogada como influencer, Isi prefiere definirse como creadora de contenido.

La diferencia, explica, tiene que ver con la intención detrás de lo que publica.

Mientras gran parte del contenido digital actual está orientado a recomendar productos o incentivar compras, ella busca construir relatos visuales, compartir inspiración y mostrar cómo la moda puede convertirse en una herramienta de expresión personal.

También reconoce que la percepción sobre los influencers ha cambiado considerablemente durante los últimos años.

Si antes la figura del creador digital despertaba curiosidad, hoy muchas veces genera rechazo o desconfianza. Un fenómeno que, según ella, afecta especialmente a las mujeres que trabajan en áreas como la moda, la belleza o el lifestyle.

“Existe una idea de que lo creativo vale menos o es menos serio, cuando en realidad también es trabajo”, reflexiona.

Por eso intenta mantener una relación honesta con las marcas y colaborar únicamente en proyectos que realmente dialoguen con sus intereses y con la comunidad que ha construido.

Llegar a Inglaterra y empezar desde cero

A los 19 años tomó una decisión que llevaba mucho tiempo imaginando.

Fanática de One Direction desde la infancia, siempre había sentido una fascinación especial por Inglaterra. Lo que comenzó como una admiración adolescente terminó transformándose en un proyecto de vida.

Con nacionalidad británica por parte de su padre, decidió mudarse sola al Reino Unido apenas terminó el colegio.

Llegó sin experiencia laboral, sin haber practicado realmente el inglés fuera de la sala de clases y con la necesidad de aprender rápidamente habilidades que nunca había desarrollado antes.

Trabajó en cafeterías, aprendió a cocinar, a desenvolverse en inglés y a adaptarse a una realidad completamente distinta a la que conocía en Chile.

Mirando hacia atrás, reconoce que probablemente la ingenuidad jugó a su favor.

“No dimensionaba realmente todo lo que estaba haciendo. Simplemente pensaba que lo iba a lograr”, recuerda.

Esa confianza terminó convirtiéndose en uno de los motores que la ayudaron a construir una nueva vida lejos de casa.

Londres y la libertad de vestir

Si vivir en Inglaterra cambió su vida, vivir en Londres transformó por completo su relación con la moda.

Después de pasar un tiempo en Cambridge (una ciudad universitaria mucho más conservadora), llegar a la capital británica significó encontrarse con una diversidad estética que hasta entonces solo había visto en internet.

En Londres, explica, cada barrio tiene su propia identidad visual. Las influencias culturales conviven constantemente y la moda forma parte de la vida cotidiana.

“Nadie te mira raro por cómo te vistes”, aclara.

Para alguien que creció escuchando comentarios por usar tacos o por vestir distinto a los demás, esa libertad tuvo un impacto enorme.

También le permitió acercarse a nuevas formas de consumo, especialmente a la moda vintage, al diseño independiente y a las piezas de autor que abundan en la ciudad.

Más que cambiar su estilo, Londres le dio la confianza para profundizarlo.

La moda chilena que sigue viajando con Isi Fernández

A pesar de la distancia, Chile continúa ocupando un lugar importante en su imaginario creativo.

Cuando habla de diseño nacional menciona nombres como Josefina Collection, Kazú Lab y Plasticinazul, proyectos que sigue de cerca y que forman parte de su clóset incluso viviendo al otro lado del mundo.

Con Josefina Collection, por ejemplo, ha construido una relación que comenzó hace años como clienta y que hoy se traduce en colaboraciones constantes, incluyendo looks especialmente diseñados para asistir a Fashion Weeks internacionales.

También disfruta mostrar marcas chilenas en espacios donde pocas veces tienen visibilidad. Cada vez que utiliza una pieza de diseño nacional en Londres, París o Nueva York, las preguntas aparecen rápidamente.

“Me encanta decir que es una marca chilena”, cuenta.

Para Isi Fernández, la moda local atraviesa un momento especialmente interesante. Ve una nueva generación cada vez más dispuesta a experimentar, explorar su identidad y alejarse de las fórmulas tradicionales.

Y aunque hoy su vida transcurre a miles de kilómetros de distancia, sigue imaginando futuros proyectos donde la moda chilena tenga un rol central.

Isi Fernández usando prendas de Josefina Collection. Imagen cedida por la creadora.
Isi Fernández usando Josefina Collection

Encontrar el estilo propio

Si hay una idea que atraviesa toda la conversación, es la importancia de experimentar.

Para Isi Fernández, encontrar un estilo personal no ocurre de un día para otro ni responde a una fórmula específica. Es un proceso que requiere prueba, error, curiosidad y, sobre todo, disposición a equivocarse.

Comparte la moda con aprender a comer cuando somos niños: primero hay que probar para descubrir qué nos gusta.

Por eso insiste en mirar más allá de la ropa. Las películas, la música, los museos, la fotografía y el arte pueden convertirse en fuentes de inspiración tan importantes como una pasarela o una tendencia viral.

Porque al final, sostiene, el estilo no se trata de seguir reglas, sino de construir una relación más honesta con uno mismo.

Y quizás esa sea la verdadera razón por la que miles de personas conectan con su contenido. Porque detrás de cada outfit, cada video y cada look cuidadosamente pensado, existe una invitación constante a vestir sin miedo y a ocupar espacio sin pedir permiso.

Una conversación que invita a repensar cómo nos vestimos y por qué lo hacemos. Para seguir descubriendo las historias, reflexiones y protagonistas que están dando forma a la moda chilena, te invitamos a seguir leyendo Blog de Cero.

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