“El Gigante Vestido”, es una intervención de arte en territorio que se inauguró el pasado 23 de enero en el cerro Huantajaya. La obra llama a reflexionar sobre la preservación del patrimonio cultural frente al problema del sobreconsumo.
El fast fashion es un problema real visible en el norte de Chile. En Tarapacá ingresan aproximadamente 59.000 toneladas de ropa al año; de esa cifra, casi 39.000 toneladas de ropa (lo que equivale a 3.900 camiones de carga) que no es revendida, termina en los vertederos ilegales de Alto Hospicio.
Este proyecto tomó forma desde 2023 y fue realizado por los arquitectos y académicos Victoria García y Andrés Echeverría, de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Finis Terrae.
Asimismo, el proyecto se impulsó a través del programa Finis Crea, de la misma universidad.

Contó con apoyo de estudiantes, voluntarios y colaboradores como Desierto Vestido, Municipalidad de Alto Hospicio, ministerios, Ambipar, ICOM, Parquemet y Padre Hurtado Junta de Alcaldes.
Para concretar la iniciativa, los autores obtuvieron financiamiento mediante la Ley de Donaciones Públicas, a través del fondo “La Cultura Llega a la Gente” de la Fundación Piñera Morel. Así, el proceso estuvo marcado por el apoyo constante y la acción colectiva.
El Gigante de Atacama: territorio cargado de historia, memoria y sentido
El Gigante de Atacama, ubicado en el Cerro Unita, es el geoglifo más grande del mundo y mide 119 metros. Fue creado por culturas prehispánicas, como los Arica, entre el año 900 y 1400 d.C. Popularmente se cree que la figura representa la deidad Tunupa-Tarapacá y, además, funciona como un calendario astronómico para predecir ciclos agrícolas. Incluso, en la antigüedad se usó como guía para caravanas que cruzaban el desierto.
Su forma geográfica alimentó teorías sobre astronautas antiguos. En la actualidad se afirma que su origen es únicamente arqueológico y que está vinculado a la cosmovisión andina. Este geoglifo carga historia, identidad y sentido para toda una comunidad. Por eso, los autores no pudieron desplazarlo de la contaminación textil que enfrenta la región donde se ubica.
Así, la obra no se ubica sobre el geoglifo original, sino que se reinterpreta en un lugar distinto para preservar y cuidar el patrimonio natural.

En consecuencia, la iniciativa parte del deseo de evidenciar el problema que trae el sobreconsumo y el fast fashion, otorgándole una perspectiva cultural y territorial para causar un impacto y una reflexión más cercana y potente.
«Enormes vertederos de ropa cubren el desierto y alteran su ciclo natural. Pero, en ese mismo paisaje se guarda un tesoro milenario: los geoglifos, símbolos de nuestra historia arqueológica y geológica de valor incalculable. Hoy corren peligro de que se borren nuestras huellas» afirman los autores en la cápsula El Gigante Vestido.
El Gigante Vestido y el fast fashion
En 2023 y 2024 realizaron diversas jornadas a lo largo del país. Un workshop en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la universidad involucrada fue la primera fecha de trabajo. La segunda jornada se desarrolló en el Parque Inés de Suárez. La tercera tuvo lugar en el Parque Metropolitano. La cuarta y quinta jornada se realizaron en el Parque Alberto Hurtado. En estas fechas se probó material y técnicas de armado y desarmado con el material textil en condición de mercancía.

‘El Gigante Vestido‘ evidencia el problema de sobreproducción y sobreconsumo de ropa, gracias a tendencias que cambian en cortos periodos de tiempo.
Lo anterior se liga a la industria de la moda rápida, en la que fabrican masivamente prendas en tendencia y las venden a bajo costo.
Esta industria es un problema: convierte la ropa en algo inmediato y desechable, daña el medio ambiente con su desecho y fomenta el maltrato laboral.
Aquel ritmo acelerado es el que guía a la ropa desde las fabricas, a los closets y, lamentablemente, a vertederos ilegales como los de Alto Hospicio.
Es decir, con el fomento del fast fashion se incrementa el consumo irresponsable en moda y, esta intervención lo refleja perfectamente.
«Allí, la memoria ancestral y la huella de nuestro consumo se miraran frente a frente para recordarnos lo que recibimos y lo que estamos dejando» explicó Victoria García.
El trabajo de desmontar y reciclar las prendas una vez finalizada la intervención está a cargo de las organizaciones: Recitex, Ambipar y CircularTec junto a Desierto Vestido.
‘El Gigante Vestido‘ dejó un mensaje claro y potente: las decisiones de consumo sí importan y tienen efecto en el medioambiente, es deber de todos enfrentar el problema, concientizar la moda sostenible y preservar el patrimonio natural.
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